Rituales para cultivar el amor propio
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Volver a ti como un acto de presencia y cuidado consciente

Febrero suele hablar de amor en voz alta: relaciones, regalos, gestos hacia otros. Sin embargo, pocas veces se habla del vínculo más constante y determinante de todos: la relación con uno mismo.
El amor propio no es un concepto abstracto ni una frase motivacional. Es una práctica cotidiana. Se cultiva en la forma en que te habitas, en cómo te hablas, en los espacios que te permites para escucharte. En medio de una vida urbana, profesional y exigente, el amor propio se vuelve un acto de conciencia.
Este mes es una invitación a volver a ti, con intención y presencia.

Amor propio: más allá del discurso
Hablar de amor propio no significa complacencia ni ego. Significa reconocer tus límites, tu energía y tus necesidades internas. Es la base desde la cual se construyen relaciones sanas, decisiones claras y una vida más equilibrada.
Cuando el amor propio se descuida, aparecen señales silenciosas:
Autoexigencia constante
Dificultad para descansar sin culpa
Desconexión emocional
Sensación de estar siempre “para otros”, pero poco para ti
Cultivar amor propio es aprender a habitarte con respeto.

El ritual como lenguaje del cuidado interno
Desde tiempos antiguos, los rituales han sido una forma de marcar momentos importantes, crear contención emocional y ordenar el mundo interno. No como superstición, sino como lenguaje simbólico del cuerpo y la mente.
Un ritual:
Marca un inicio y un cierre
Crea un espacio seguro
Facilita la presencia
Da forma a la intención
Cuando se trata de amor propio, el ritual se convierte en un recordatorio tangible de que tu bienestar importa.

Ritual de amor propio para febrero (10 minutos)
Este ritual está pensado para realizarse en casa, al inicio o al final del día.
Materiales:
Un sahumerio artesanal de origen natural
Una vela
Un espacio tranquilo
Práctica:
Apaga distracciones y permite que el espacio se sienta distinto.
Enciende el sahumerio, observando el humo elevarse lentamente.
Enciende la vela como símbolo de presencia y cuidado.
Cierra los ojos y lleva la atención a la respiración durante un minuto.
Coloca una mano en el pecho y formula internamente una intención clara, por ejemplo:“Me permito escucharme.”“Me trato con amabilidad.”
Permanece en silencio unos minutos, sin buscar respuestas, solo presencia.
Este gesto sencillo crea una pausa consciente donde el cuerpo y la mente reciben el mensaje: estoy aquí para mí.
El aroma como recordatorio emocional
El sentido del olfato está profundamente ligado a la memoria y la emoción. Un aroma puede devolvernos al presente de inmediato, sin palabras.
Los sahumerios artesanales de Conscious ARTEsano están diseñados para acompañar estos momentos íntimos:
Aromas suaves, no invasivos
Plantas y maderas naturales
Un humo que invita a la pausa, no a la saturación
Con el tiempo, el aroma se convierte en un ancla emocional: cada vez que lo percibes, el cuerpo recuerda ese espacio de cuidado.




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